Por fin había llegado el momento. Del 12 al 14 de mayo, 20 Leones de la Suerte viajaron a Schmalzgrube, a la Hammerwerk, bajo un sol radiante. Una vez allí, se registraron en sus habitaciones, prepararon sus camas y echaron un vistazo al amplio recinto. El primer día, los alumnos se centraron en la lengua china. En una unidad creativa, diseñaron un calendario de cumpleaños bilingüe en chino e inglés. El reto no sólo residía en la compleja escritura china, sino también en la propia lengua. Tras la introducción lingüística, salieron al exterior. Allí, la atención se centró en la destreza y el espíritu de equipo. Por ejemplo, la partida de ajedrez vikingo, la construcción de la torre Fröbel o la carrera con globos entre los alumnos exigían tanto precisión como cooperación.
El segundo día viajamos en un tren especial a Jöhstadt. Allí aprendimos mucho sobre el ferrocarril de vía estrecha y todos pudimos ver de cerca y desde dentro una locomotora de vapor. Volvimos caminando por el bosque. Fue emocionante descubrir todos los animales, piedras y plantas. Después de otro picnic y algunos juegos, volvimos a Schmalzgrube. Ahora nos centramos en el inglés y el español. En un simulacro de compras cotidianas, practicamos diálogos, negociamos precios y enumeramos productos, unas veces en inglés y otras en español. Los ejercicios lúdicos hicieron que el aprendizaje fuera siempre divertido.
Después, aprovechamos de nuevo el buen tiempo y salimos al jardín. Por la noche, hicimos una barbacoa, encendimos una hoguera, comimos unos pastelitos de palo y dimos una pequeña caminata nocturna.
El campamento de idiomas demostró de forma impresionante que la mejor manera de aprender un idioma es experimentarlo: con todos los sentidos, en movimiento y junto a los demás.
Sra. Bergmann - Profesora de la clase 3 en SJ 24/25